Solo en un cuarto, nada en que pensar. Ni el pasado, presente o futuro representan remembranza grata o esperanza de vivir de verdad. Ahora, ensimismado en esta rara atmósfera, la esencia dubitativa de continuar esta existencia profiere estas palabras…
Dos libros un cuaderno viejo en la mochilaUna decena de hojas manchadas con la sangre de una plumaY el computador esperando en casa para atormentarme con mi vida.Suficiente té para vivir sin respirar pero pensandoY la cobija de una cama que prueba más frío que yoUna soledad que avanza, dos mundos paralelos.
Un lápiz en la mano y un par de anteojosMi vida me sigue a donde voy, por un caminoUn presente olvidable y un futuro objetadoCinco vasos de ron en unos labios castos de licorUn tiempo que pasa, dos vidas menos.
Una biblia y un vaso de agua eterna
Conciencia para no pensar y miles de pesares
Múltiples sonidos raspantes, un violín, una voz y una guitarra
Una imagen sellada en la vitrina y un ropero
Un bolso para un viaje corto de retorno largo
Un recuerdo que vivir y un pasado no existente.
Un tiempo, para enumerar los momentos
Un reloj de bronce y roble de antaño, una cama de ébano
Razón para conocer y una pasión escondida
Dos relatos tibios, todavía sin conocer y un simple abrazo
Un escrito aún sin empezar, y una gota de todo el veneno.
Una silla para sostener el alma física
Una marco jónico en la ventana, tres cortinas de seda
Un canto tísico y gutural, un atardecer nublado
El piso de caoba fría, y una puerta de madera añeja
Cuatro latidos de blando corazón, una exhalación
Dos pinturas góticas en una pared lavanda
Una narración aún sin terminar, un pie de página gris
Y una sombra en la esquina del cuarto…una luz al final del techo.

